{"id":1083,"date":"2021-01-20T17:22:31","date_gmt":"2021-01-20T16:22:31","guid":{"rendered":"https:\/\/pipol10.pipolcongres.eu\/2021\/01\/20\/nom-du-pere-helene-bonnaud\/"},"modified":"2021-01-29T04:18:26","modified_gmt":"2021-01-29T03:18:26","slug":"nombre-del-padre-por-helene-bonnaud","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/pipol10.pipolcongres.eu\/es\/2021\/01\/20\/nombre-del-padre-por-helene-bonnaud\/","title":{"rendered":"\u00bfNombre-del-Padre? \u2013 H\u00e9l\u00e8ne Bonnaud"},"content":{"rendered":"<div class=\"pf-content\"><p>\u00bfEl deseo de tener un hijo pasa por el Nombre-del-Padre o puede prescindir de \u00e9l?<\/p>\n<p>Si el padre simb\u00f3lico siempre ha hecho funci\u00f3n de ley, &#8211; es \u201cel significante que apoya la ley, que promulga la ley\u201d <a href=\"#_edn1\" name=\"_ednref1\">[1]<\/a> \u2013 la noci\u00f3n del padre real es sin duda el punto de inflexi\u00f3n que le da una funci\u00f3n completamente diferente, especialmente, la que consiste en ver en el Nombre-del-Padre, una nominaci\u00f3n de lo real. El padre imaginario, nombrar\u00e1 las versiones del padre que cada uno se escribe, al estar tomado en su relaci\u00f3n, siempre sintom\u00e1tica, con su propio padre o su sustituto.<\/p>\n<h4><em>Deseo de tener un hijo y fantasma de dar a luz<\/em><\/h4>\n<p>El deseo de tener un hijo nunca ha sido tan comentado por los hombres como a principios del siglo XXI. Se lo cuestiona a la luz del compromiso, no hacia el partenaire con el cual el ni\u00f1o ser\u00e1 concebido, sino hacia el hijo mismo. Por lo tanto, se constata que hay un deslizamiento del deseo de tener un hijo, atribuido siempre a las mujeres, hacia un deseo de hijo masculino, los dos parecen constituirse seg\u00fan la forma dada por Freud cuando escribe la ecuaci\u00f3n ni\u00f1o= falo.<\/p>\n<p>Esta falicizaci\u00f3n del objeto ni\u00f1o indica que hoy en d\u00eda, debido a la ca\u00edda de los semblantes f\u00e1licos en el hombre, hay un trasplante de ese deseo de hijo femenino a <em>todo hombre<\/em>. Tanto si se trata de hacerse responsable de un ni\u00f1o por nacer, como de actuar como padre ideal, revela una forma de equivalencia entre los sexos: la cuesti\u00f3n es reparar la castraci\u00f3n imaginaria o suplementarla. El deseo de tener un hijo viene como respuesta a la deflaci\u00f3n f\u00e1lica en el discurso actual. Tambi\u00e9n da una idea del fantasma masculino de embarazo, tal y como Lacan dice en los Escritos <a href=\"#_edn2\" name=\"_ednref2\">[2]<\/a> y que viene a ilustrar ese punto de concordancia del deseo masculino de tener un hijo con dicho deseo femenino.<\/p>\n<p>Este cambio es tanto m\u00e1s evidente en cuanto que hoy hay una nueva forma de nombrar a la <em>pareja conyugal<\/em>, que ha desaparecido del discurso, para ser reemplazada por la <em>pareja parental<\/em>. Esta \u00faltima, ya no est\u00e1 constituida por un padre y una madre, sino por dos progenitores, el progenitor 1 y el progenitor 2, indicando as\u00ed la desidentificaci\u00f3n sexuada de la pareja parental. Estas sustituciones de significantes indican que ya no hay diferencias entre hombres y mujeres, ni en el plano de la designaci\u00f3n del g\u00e9nero, ni en el plano de las atribuciones simb\u00f3licas, como los cuidados y la protecci\u00f3n del lado materno y los roles de autoridad y transmisi\u00f3n del saber del lado del padre. \u00c9stos desaparecen en favor de una mayor responsabilidad compartida. La consecuencia es la puesta en tensi\u00f3n de los efectos de rivalidad entre los progenitores en el ejercicio de su funci\u00f3n. Una vez m\u00e1s, hay una forma de deslizamiento de la posici\u00f3n paterna sobre la posici\u00f3n materna que desestructura los antiguos modelos educativos en la vida de familia y viene a situar cierta confrontaci\u00f3n imaginaria en las relaciones de la pareja parental. El ni\u00f1o es entonces un objeto de amor que se disputa, que incluso se arranca o que se roba. De <em>objeto a<\/em> compartido, se vuelve Uno-compartible, trozo de real obtenido de la pareja parental imposible.<\/p>\n<h4><em>El padre-espermatozoide<\/em><\/h4>\n<p>Si el deseo de tener un hijo ocupa un nuevo lugar en la relaci\u00f3n de los hombres con su pareja, es tambi\u00e9n porque la ciencia ha relegado su participaci\u00f3n a ser s\u00f3lo un espermatozoide al servicio del orden maternal. De hecho, la nueva ley sobre la procreaci\u00f3n, otorga al deseo de tener un hijo un estatuto in\u00e9dito, ya que se da por sentado que una mujer sola puede realizar su deseo de tener un hijo, sin la ayuda de ning\u00fan hombre, salvo bajo la forma de un banco de esperma.<\/p>\n<p>Por consiguiente, el ni\u00f1o puede tener como padre un espermatozoide congelado, recibido por correo y cuyo uso permitir\u00e1 a una mujer devenir madre. Si hay efectivamente un hombre detr\u00e1s del cristal, solo existe por el don que hace de su gen\u00e9tica. Quedar\u00e1 solo un espermatozoide, trozo de real programado para engendrar. Aqu\u00ed, el deseo de tener un hijo toma la forma de un servicio prestado a la persona. Tambi\u00e9n podemos ver aqu\u00ed una reparaci\u00f3n imaginaria bajo la forma de un don, especie de ideolog\u00eda del Nombre-del-Padre como uso altruista. Esta deflaci\u00f3n del padre a su espermatozoide ya hab\u00eda interrogado a Lacan que defin\u00eda al padre real, en oposici\u00f3n al padre simb\u00f3lico, por el espermatozoide, diciendo que \u201ca nadie se le ocurri\u00f3 nunca decir que era hijo de tal espermatozoide \u201c<a href=\"#_edn3\" name=\"_ednref3\">[3]<\/a>.<\/p>\n<p>En 1970, esto parec\u00eda improbable, pero en 2021, el real del padre pas\u00f3 la barrera del imposible. La ciencia utiliza su saber-hacer para satisfacer las demandas de hijos que recibe. El padre reducido a su espermatozoide responde y toma un nuevo valor. Es a partir de ello como una mujer puede creer en la relaci\u00f3n sexual que se escribe. La ciencia cree en ello, como tambi\u00e9n cree en el imaginario del padre y en su simbolizaci\u00f3n cuando propone que el padre-espermatozoide pueda ser conocido por el ni\u00f1o, queriendo as\u00ed simbolizar lo real del padre, en un eventual encuentro. Es cierto que el debate est\u00e1 abierto sobre si conocer su substancia gen\u00e9tica es crucial para constituirse como sujeto. Digamos que hoy hay un delirio sobre la gen\u00e9tica que ser\u00eda el nuevo Nombre-del-Padre de nuestros hijos, que tengan un padre simb\u00f3lico que haya cuidado de ellos, sigue siendo necesario pero no suficiente. La transmisi\u00f3n gen\u00e9tica, de lo real, tiende a querer ser predictiva y, por lo tanto, simbolizable. El cuerpo parece ser una inscripci\u00f3n ilegible sin este nuevo lazo a la paternidad. El espermatozoide es el S1 de este nuevo de tipo de progenitor. No obstante, el envoltorio corporal est\u00e1 presente en la forma de los caracteres f\u00edsicos del padre-espermatozoide, que son la altura, el color de los ojos y de la piel. As\u00ed, a partir de lo real, el espermatozoide consiente a hacerse portador de una rese\u00f1a que lo particulariza. \u00bfQuiere esto decir que despu\u00e9s de haber querido desvestir al padre de sus semblantes, de haber hecho de \u00e9l un producto que se elige por cat\u00e1logo, se busca imaginarizarlo con un mensaje sobre los genes que transmite? \u00bfAumentaremos un d\u00eda la rese\u00f1a con una argumentaci\u00f3n sobre su historia, sus facultades intelectuales, y sus modos de gozar?<\/p>\n<p>As\u00ed, la maternidad atraviesa todos los obst\u00e1culos ligados al encuentro de los cuerpos. La ciencia provee al acompa\u00f1ar a las mujeres en su proyecto de tener un hijo. Lo que forcluye queda a cargo del tiempo.<\/p>\n<p>Sobre el plano imaginario, el padre- espermatozoide puede ser cualquier hombre tomado de la historia maternal de sus amores, aunque \u00e9stos hayan sido decepcionantes o imposibles. As\u00ed, el padre de la que quiere convertirse en madre, ocupa probablemente el primer lugar en estas nuevas filiaciones, el fantasma ed\u00edpico al servicio de su posici\u00f3n. Otros pueden venir a ocupar esta funci\u00f3n en el imaginario femenino, un hermano, un primo, un t\u00edo, y tambi\u00e9n el analista. La experiencia anal\u00edtica es discreta sobre este tema, despu\u00e9s de Breuer. Pero los ni\u00f1os siguen naciendo bajo transferencia. \u201cUna muy bien puede darle un hijo a su marido y que sea hijo de otro cualquiera, precisamente de quien ella hubiera querido que fuese el padre, aunque no haya jodido con \u00e9l. De todas formas, si han tenido un hijo ha sido por esta causa.\u201d <a href=\"#_edn4\" name=\"_ednref4\">[4]<\/a> Esta frase de Lacan viene a contrarrestar su posici\u00f3n inicial que hace que \u201cla atribuci\u00f3n de la procreaci\u00f3n al padre no puede ser efecto sino de un puro significante, de un reconocimiento no del padre real, sino de lo que la religi\u00f3n nos ha ense\u00f1ado a invocar como el Nombre-del-Padre.\u201d <a href=\"#_edn5\" name=\"_ednref5\">[5]<\/a><\/p>\n<p>Estas diferentes circunstancias de la paternidad abren el debate sobre la cuesti\u00f3n del padre real, del padre imaginario y simb\u00f3lico que podr\u00e1n leerse a partir de tres r\u00fabricas de la cl\u00ednica actual:<\/p>\n<h4><em>Familias fragmentadas<\/em><\/h4>\n<p>El ni\u00f1o es el objeto que hace existir la familia. Est\u00e1 en el lugar del objeto precioso y deseado hasta el momento de la disoluci\u00f3n de la pareja parental que lo reenv\u00eda a la ruptura de la familia parental. De la familia monoparental a la familia recompuesta, los cambios de la familia se abren a combinaciones infinitas, introduciendo lo m\u00faltiple en la estructura primaria. Que se trate de adopci\u00f3n, de recomposici\u00f3n familiar, de convivencia o de tenencia compartida, la familia padece mutaciones que dan cuenta de una evoluci\u00f3n que marca \u201cla evaporaci\u00f3n del padre\u201d <a href=\"#_edn6\" name=\"_ednref6\">[6]<\/a>, cicatriz dejada por el declive del Nombre-del-Padre.<\/p>\n<h4><em>Nuevas filiaciones<\/em><\/h4>\n<p>\u00c9stas derivan de la fragmentaci\u00f3n familiar. Mientras que hay un real al cual todo <em>parl\u00eatre<\/em> se enfrenta, &#8211; no haber elegido a sus padres es un da\u00f1o o una ganancia de la vida y fija un destino -, las nuevas familias favorecen encuentros que har\u00e1n que un ni\u00f1o pueda elegir nuevos padres de adopci\u00f3n, incluso relegar a los suyos propios a la herencia de los muertos vivos. El encuentro contingente de los adultos dispuestos a fundar una nueva forma de familia, crea a menudo un lazo de afecto privilegiado entre co-padres e hijos. As\u00ed, la parentalidad sigue la curva de los encuentros de los <em>Unos-todo-solos<\/em>. Se trata de una preferencia dada a la contingencia y sus invenciones m\u00e1s que a la fijeza del orden familiar, lo que marca el impacto de <em>lalengua<\/em> que permite el anudamiento.<\/p>\n<h4><em>Novela familiar<\/em><\/h4>\n<p>La fragmentaci\u00f3n de la familia da lugar a nuevas escrituras de la novela familiar. Si Freud descubre su funci\u00f3n de separaci\u00f3n, -imaginarse en otra familia permite despegarse del amor parental-, es evidente que hoy, esta separaci\u00f3n se vive a menudo en la realidad. Por lo tanto, la novela familiar se escribe de otra manera. El ni\u00f1o ya no se imagina liberado del yugo familiar so\u00f1ando con una familia m\u00e1s cari\u00f1osa o menos represiva. Por el contrario, en el exceso de goce ofrecido por la libre elecci\u00f3n de los padres, la novela familiar envejece repentinamente. Algunos ni\u00f1os sue\u00f1an con una vida f\u00e1cil, como era antes en la que cada uno no cambie de lugar. Inventarse otra versi\u00f3n de la familia implica tomar a su cargo los cambios ligados a sus nuevos destinos.<\/p>\n<p>Fotograf\u00eca : <a href=\"https:\/\/www.dominiquesonnet.be\/\">\u00a9Dominique Sonnet<\/a><\/p>\n<p>Traducci\u00f3n: Micaela Frattura<\/p>\n<p>Rele\u00eddo: Marta Maside<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref1\" name=\"_edn1\">[1]<\/a> Lacan J., <em>Le S\u00e9minaire, <\/em>livre v, <em>Les Formations de l\u2019inconscient<\/em> (1957-1958), texte \u00e9tablis par J.-A. Miller, Paris, Seuil, coll. Champ Freudien, 1998, p.\u00a0146.<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref2\" name=\"_edn2\">[2]<\/a> Lacan J., \u00ab\u00a0Fonction et champ de la parole et du langage en psychanalyse\u00a0\u00bb (1953), <em>\u00c9crits<\/em>, Paris, Seuil, coll. Champ Freudien, 1966, p.\u00a0315.<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref3\" name=\"_edn3\">[3]<\/a> Lacan J., <em>Le S\u00e9minaire, <\/em>livre xvii,\u00a0<em>L\u2019Envers de la psychanalyse<\/em> (1969-1970), texte \u00e9tablis par J.-A. Miller, Paris, Seuil, coll. Champ Freudien, 1991, p.\u00a0148.<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref4\" name=\"_edn4\">[4]<\/a> <em>Ibid.<\/em><\/p>\n<p><a href=\"#_ednref5\" name=\"_edn5\">[5]<\/a> Lacan J., \u00ab\u00a0D\u2019une question pr\u00e9liminaire \u00e0 tout traitement possible de la psychose\u00a0\u00bb (1958), <em>\u00c9crits,<\/em> Paris, Seuil, coll. Champ Freudien, 1966, p.\u00a0556.<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref6\" name=\"_edn6\">[6]<\/a> Lacan J., \u00ab\u00a0Note sur le p\u00e8re\u00a0\u00bb,\u00a0<em>La Cause du d\u00e9sir<\/em>, n\u00b089, mars 2015, p.\u00a08.<\/p>\n<\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00bfEl deseo de tener un hijo pasa por el Nombre-del-Padre o puede prescindir de \u00e9l? 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